Ella es una estrella que cayó del cielo,
Sin dudas la más hermosa que contuvo el horizonte,
Yo; apenas el hombre más feliz cuando pude admirarla.
La vi centelleando en una noche clara y
Ya no hubo forma de sacarla de mí.
El amor la trató mal hasta ayer,
Intentó herir sus esperanzas, incluidas las de hoy,
Pero nada de eso consiguió extinguir su delicado romance,
Yo por mi parte, ya no creía poder encontrarla,
Hasta ese instante en que apareció el veintitrés*
Vislumbré lo que ciertamente me estaba sucediendo,
“Y que el veintitrés nunca se vaya de tu mente, jamás.”
Desempolvé mis emociones y le regalé la perfección,
Todo en ella es tan perfecto, que nunca lo entenderías,
Si hasta para mí de vez en cuando se torna indescifrable.
Logró cautivarme solo con unas palabras,
Estas quedaron en el tiempo, pero aún soy su esclavo,
Y ahora ya no deseo, que me libere de su cariño.
Soñaba con encontrarla, a la vuelta de alguna esquina,
Finalmente todo ocurrió, a la vuelta de mi pasado,
Y solo para concebir más increíble nuestro futuro.
El desafío es más difícil, pero a su vez más apasionante,
Entonces ya lo tengo en claro, este es el camino que quiero elegir.
“Es que nuestro amor distante, nos acercó la perfección”
Sus ojos son dos gotitas de miel, son del néctar más dulce,
Me hacen suplicarles que me miren una vez más.
Su dulce sonrisa me deshace al instante,
Su tez pura me hace querer conquistarla.
Sus manos suaves, deleite de ternura,
Las mías solo ambicionan, enlazarlas por un instante.
Sus lentes intentan de cierto modo, acorazar su fragilidad,
Más todo lo que consiguen, es acentuar su hermosura.
Su sublime forma de transmitir lo que siente,
Te hace su confidente,
aún mucho antes de llegar a conocerte.
Su radiante cabello castaño, siempre destella ante el brillo del sol,
Y convoca ser acariciado, aunque sea solo un momento.
Las palabras en su mente, toman nuevos significados,
Su inteligencia es tan vasta, como el apego que siento por ella.
Aunque de mis palabras no se fíe todavía,
Puede saber con seguridad,
que no hay nadie más sobre esta Tierra,
Que me haga sentir lo que siento,
Cuando logro hablar con ella.
Cambió mi perspectiva, me regaló nuevos puntos de vista,
Es un regalo del cielo, en un momento en que dudaba me fuese concedido,
Las palabras son escasas para describir lo que siento,
Lo único que pretendo, es que a este amor impensado,
Nunca se lo lleve el viento.
Sergio Eliel C...